Mindfulness en los Trastornos de Conducta Alimentaria (TCA)

Actualizado: 26 de may de 2018

Autora: Marián Carrero Puerto.

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Mindfulness para los Trastornos de Conducta Alimentaria


En la actualidad existe un creciente interés en la aplicación de mindfulness en el tratamiento para los trastornos alimentarios (Corstorphine, 2006), ya que se ha encontrado que las personas que presentan niveles más altos de mindfulness son menos propensas a padecer trastornos (Lavander, Jardin, y Anderson, 2009) como anorexia nerviosa (Heffner, Sperry , Eifert y Detweiler, 2002), bulimia nerviosa (Safer, Telch y Agras , 2001), y/o trastornos por atracón (Safer , Lock y Couturier , 2007), de ahí que se haya sugerido que los métodos basados en la aceptación pueden ser un componente fundamental en el tratamiento de trastornos de la conducta alimentaria (Wilson, 1996).


Además, son especialmente abundantes los estudios que demuestran los beneficios que aporta el mindfulness para frenar la ganancia de peso en el trastorno de la obesidad (Jacobs, Cardaciotto, Block-Lerner y McMahon, 2013).



Relación entre Mindfulness y trastornos de conducta alimentaria (TCA)


En los últimos años, el mindfulness se ha convertido en una nueva vía para modificar comportamientos alimentarios problemáticos, pudiendo fomentar una alimentación más sana. (Christian, Wan, Donatoni y Meier, 2014). Hay estudios que demuestran como el entrenamiento en mindfulness, incluso sin formación específica en mindful eating, (Godsey, 2013), puede animar a la gente a seleccionar el tamaño adecuado de las porciones que van a tomar, así como también ayuda a seleccionar alimentos más bajos en calorías (Brown, Ryan y Creswell, 2007), o porciones más pequeñas de aquellos alimentos que tengan una gran carga calórica (Beshara, Hutchinson, y Wilson, 2013).



El mindful eating puede ser todo lo que tu cuerpo necesite para saciar sus necesidades, tanto físicas como psicológicas, y obtener el máximo beneficio de los alimentos”.



Los pacientes con trastornos alimentarios tales como la bulimia nerviosa y la anorexia nerviosa tienden a estar constantemente preocupados por cuestiones como son la perfección, el control y la crítica a la que ellos mismos someten a su propio cuerpo (Richards , Hardman y Berrett , 2007). Estos tipo de rumiaciones son tan abrumadoras que pueden llegar a controlar todas las acciones, creencias, pensamientos y emociones de quienes los padecen (Lewinsohn, Striegel - Moore y Seeley, 2000).


En ese aspecto, la práctica de mindfulness es efectiva para mejorar las habilidades de regulación emocional (Hamilton, Kitzman y Guyotte, 2006), ya que permite a quienes la practican dirigir su atención hacia sus objetivos y no quedarse bloqueados en los pensamientos negativos (Karoly, 1999). A su vez, la observación de la emoción que se produce durante el proceso de meditación puede mejorar la familiaridad del meditador con sus emociones negativas y aumentar la tolerancia hacia estas, reduciendo la magnitud y duración de las sensaciones desagradables (Thayer, Friedman y Borkovec, 1996).



Mindful eating


El mindful eating (“alimentación consciente”) no es una dieta, sino una tendencia. Es el componente básico que se enseña en los programas basados en el entrenamiento de mindfulness para comer de manera consciente (Kristeller y Hallett, 1999). Esto consiste en aplicar la técnica de mindfulness en todo lo que tiene que ver con el proceso de la alimentación, como puede ser la elección de alimentos de modo consciente, desarrollar la diferenciación entre hambre física y psicológica, identificar las señales de saciedad, y comer saludablemente en función de éstas (Grimm y Steinle, 2011).



El mindful eating nos enseña cómo disfrutar la comida de forma consciente y sin remordimientos. Su secreto: comer cuando aparece el hambre física y dejar de usar los alimentos como una anestesia emocional”.



Ventajas y desventajas de la práctica de Mindful eating


Todo el mundo puede beneficiarse de las ventajas que aporta el Mindful Eating, pues todos somos capaces de disfrutar de la comida, aunque pocos lo hacemos de una manera plenamente consciente. Hay mucho sufrimiento en la sociedad detrás de la alimentación y del peso corporal, no sólo complicaciones físicas, sino también problemas psicológicos y emocionales. Por ello, estaría especialmente indicado para personas cuya relación con la comida a menudo le sirve como relajante o para sentirse mejor comiendo grandes cantidades.


Sin embargo, Pilar Casanova, experta en Mindful Eating, alerta de la necesidad de que las personas con tendencia anoréxica realicen estas prácticas bajo recomendación médica y tutelados por un especialista, “ya que estas técnicas les pueden llevar a comer menos”.



En este sentido, Javier García Campayo, psiquiatra, investigador y profesor universitario, puntualiza que “no se han observado ni se esperan inconvenientes o efectos secundarios de la terapia, como no se tienen de ningún programa de mindfulness general. Su eficacia está siendo validada por diversos grupos de investigación a nivel mundial con resultados positivos, pero lo cierto es que aún queda mucho por trabajar en ese aspecto. Se ha probado su eficacia en trastornos de la conducta alimentaria, sobre todo en trastorno por atracón y bulimia, habiendo obtenido resultados esperanzadores, pero para trabajar con anorexia reduciría su aplicación como terapia coadyuvante”.



Ser compasivos con ustedes mismos es una práctica muy importante. Cuando estén cansados, enojados, o desesperados, deben saber cómo regresar a sí mismos y cuidar su cansancio, su enojo y su desesperación. Es por este motivo que practicamos el sonreír, el andar y el comer conscientemente.”

-THICH NHAT HANH-



Bibliografía


Beshara, M., Hutchinson, A. D., & Wilson, C. (2013). Does mindfulness matter? Everyday mindfulness, mindful eating and self-reported serving size of energy dense foods among a sample of South Australian adults. Appetite, 67, 25-29.


Corstorphine, E. (2006). Cognitive–emotional–behavioural therapy for the eating disorders: Working with beliefs about emotions. European Eating Disorders Review, 14(6), 448-461.


Goodwin, R., Lucio, J., Vega-López, S., y Bruening, M. (2017). Explorando la alimentación consciente y el estado de peso entre los jóvenes desfavorecidos y sus padres que viven en viviendas públicas. Mindfulness, 8 (4), 973-983.


Greeson, JM (2009). Actualización de la investigación de Mindfulness: 2008. Revisión de la práctica de salud complementaria, 14 (1), 10-18.


Grimm, ER, y Steinle, NI (2011). Genética del comportamiento alimentario: conceptos establecidos y emergentes. Revisiones nutricionales, 69 (1), 52-60.


Hamilton, N. A., Kitzman, H., & Guyotte, S. (2006). Enhancing health and emotion: Mindfulness as a missing link between cognitive therapy and positive psychology. Journal of Cognitive Psychotherapy, 20(2), 123.


Heffner, M., Sperry, J., Eifert, G. H., & Detweiler, M. (2002). Acceptance and commitment therapy in the treatment of an adolescent female with anorexia nervosa: A case example. Cognitive and Behavioral Practice, 9(3), 232-236.


Jacobs, J., Cardaciotto, L., Block-Lerner, J., & McMahon, C. (2013). A pilot study of a single-session training to promote mindful eating. Advances in mind-body medicine,27(2), 18-23.


Jordan, C. H., Wang, W., Donatoni, L., & Meier, B. P. (2014). Mindful eating: Trait and state mindfulness predict healthier eating behavior. Personality and Individual Differences, 68, 107-111.


Karoly, P. (1999). A goal systems–self-regulatory perspective on personality, psychopathology, and change. Review of General Psychology, 3(4), 264.


Kristeller, JL, y Hallett, CB (1999). Un estudio exploratorio de una intervención basada en la meditación para el trastorno por atracones. Revista de psicología de la salud , 4 (3), 357-363.


Lavender, J. M., Jardin, B. F., & Anderson, D. A. (2009). Bulimic symptoms in undergraduate men and women: Contributions of mindfulness and thought suppression. Eating behaviors, 10(4), 228-231.


Lewinsohn, P. M., Striegel-Moore, R. H., & Seeley, J. R. (2000). Epidemiology and natural course of eating disorders in young women from adolescence to young adulthood. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, 39(10), 1284-1292.


Richards, PS, Hardman, RK, y Berrett, ME (2007). Enfoques espirituales en el tratamiento de mujeres con trastornos alimentarios. Asociacion Americana de Psicologia.


Safer, D. L., Telch, C. F., & Agras, W. S. (2001). Dialectical behavior therapy for bulimia nervosa. American Journal of Psychiatry, 158(4), 632-634.


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Thayer, J. F., Friedman, B. H., & Borkovec, T. D. (1996). Autonomic characteristics of generalized anxiety disorder and worry. Biological psychiatry, 39(4), 255-266.


Wilson, G. T. (1996). Treatment of bulimia nervosa: When CBT fails. Behaviour Research and Therapy, 34(3), 197-212.

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