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El cambio, ¿fuera o dentro? Visión desde la perspectiva de Mindfulness

Actualizado: 17 de may de 2018

Autora: Marián Carrero Puerto.

#Cambio, #Mindfulness, #Psicología, #Felicidad, #Bienestar.


Érase una vez, en un país muy lejano, una reina que, cierto día, mientras caminaba descalza, se clavó una piedra afilada y se hizo daño en el pie. Llena de ira, la reina mandó recubrir de cuero todo su reino. Sin embargo, justo cuando sus vasallos iban a ponerse manos a la obra, intervino un sabio ministro, que sugirió una fórmula más sencilla: en lugar de cubrir todo el reino, ¿por qué no proteger con cuero las plantas de nuestros pies? Y hete aquí el origen de los zapatos”.


“Parece una idea absurda cubrir todo un reino de cuero para proteger los pies, pero en la vida cotidiana con frecuencia hacemos lo mismo”, escribe el maestro de meditación Gil Frondsal en su libro “Viviendo en el presente”. Es imposible que todo se acomode a nuestro gusto y en ocasiones (¡demasiadas!) parece que suceda justo lo contrario, que todo esté contra nosotros. En esos momentos resulta indispensable calzarse esos zapatos porque el mundo, nos pongamos como nos pongamos, no se transformará mágicamente a nuestro antojo.

A pesar de que no se puede controlar todo lo que sucede, puedes controlar tu actitud hacia lo que sucede”.


Si preguntamos a una persona qué es lo que quiere de la vida, probablemente su respuesta sea: “quiero ser feliz”. Ante la pregunta de qué es ser feliz para ti, la respuesta varía, pero por general, paz, equilibrio, amor, una pareja…


Frente a la pregunta de qué impide esta felicidad, casi la totalidad de las personas apuntan hacia circunstancias externas de su vida: los padres, el marido/la mujer, una circunstancia familiar, una perdida o enorme injusticia vivida en algún momento, dificultades sociales, la falta de medios económicos, el jefe, la falta de trabajo o un trabajo que no le gusta, la salud… Siempre hay una circunstancia externa que nos roba la felicidad, hay siempre una lista de razones muy graves, muy serias, pesadas o trágicas causando dolor, rabia o desequilibrio.


Cuesta mucho trabajo darse cuenta de que no es así… No son las circunstancias externas las que provocan nuestra felicidad o infelicidad. Más bien estas circunstancias las usamos como disculpa cuando nos encontramos en un estado de ánimo dominado por el sufrimiento. Por mucho en que nos empeñemos, la felicidad no esta ahí fuera ni en lo material, está dentro de cada uno de nosotros.


La felicidad es cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces están en armonía”.

Mahatma Ghandi.


La forma en que vemos y nos tomamos las situaciones es lo que provoca nuestro estado de ánimo, no las cosas en sí, la interpretación que hagamos de los hechos o circunstancias, es lo que nos hace ver de distinta manera a las cosas. Por esto es tan común ver dos personas tener la misma vivencia, pero reaccionar de manera completamente diferente.


La mayoría de las personas actúan de forma automática, sin siquiera pensar o considerar otra postura posible. Cuando comprendes que existe un abanico de posibilidades, el piloto automático se desactiva, naciendo así la libertad para poder afrontar cualquier circunstancia. Esto es es ir más allá de nuestros deseos y de nuestros automatismos, ya sean personales, sociales o familiares.


Nuestra actitud contiene el secreto de la felicidad, de ella depende que disfrutemos de estar vivos o que padezcamos en la vida y/o con la vida. La actitud depende de nosotros mismos en cada momento. Cada instante es válido para tener una disposición a nuestro favor y no en nuestra contra. Se trata de mirarnos, escucharnos, observarnos y de estar atentos, solo así podremos elegir con que actitud afrontar la vida.


Cuando ya no eres capaz de cambiar una situación, tienes el reto de cambiar tu actitud hacia ella”.

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