¿Cómo convertir la ansiedad en nuestra aliada?

Actualizado: 24 de sep de 2018

Autora:

Fátima Servián Franco.


Desansíate



La #ansiedad es una anticipación involuntaria de un daño o desgracia futura, que se acompaña de un sentimiento desagradable o de síntomas somáticos de tensión.


El objetivo del daño anticipado puede ser interno o externo. Se trata de una señal de alerta que advierte sobre un peligro inminente y permite a la persona que adopte las medidas necesarias para enfrentarse a una amenaza.


Es una sensación o un estado emocional normal ante determinadas situaciones y constituye una respuesta habitual a diferentes situaciones cotidianas estresantes. La ansiedad es un mecanismo innato necesario para nuestro correcto funcionamiento, sin la “temible” ansiedad sería muy difícil llevar un día a día equilibrado y adaptativo.



El temor agudiza los sentidos. La ansiedad los paraliza -Kurt Goldstein-


Cuando la ansiedad deja de ser adaptativa


Cierto grado de ansiedad es incluso deseable para el manejo normal de las exigencias del día a día. Únicamente, cuando sobrepasa cierta intensidad o supera la capacidad adaptativa de la persona, es cuando la ansiedad se convierte en patológica, provocando un malestar significativo, con síntomas físicos, psicológicos y conductuales, la mayoría de las veces muy inespecíficos.


Es el motor para enfrentarnos a situaciones que requieren de nuestros recursos personales, por lo tanto, la ansiedad puede ser nuestra gran aliada. Para que esto ocurra, debemos tomar conciencia de que nuestras preocupaciones son subjetivas y consecuencia del ritmo de vida que llevamos.


Uno de los grandes errores que se suele cometer respecto a la ansiedad es el abuso de fármacos. Si cada vez que nos sentimos ansiosos anticipando “una situación amenazante subjetiva hacemos uso, por ejemplo, del fármaco Diazepam, es evidente que nos calmaremos y que los síntomas físicos disminuirán. Pero, lo que causa la ansiedad volverá una y otra vez, por lo tanto postergamos el problema y lo convertimos en un círculo vicioso.



La ansiedad no puede evitarse, pero sí reducirse. La cuestión en el manejo de la ansiedad consiste en reducirla a niveles normales y en utilizar luego esa ansiedad normal como estímulo para aumentar la propia percepción, la vigilancia y las ganas de vivir -Rollo May-


¿Cómo convertir la ansiedad en nuestra aliada?

  1. Neutralizar los síntomas físicos sin necesidad de fármacos. Practicando relajación o ejercicio físico.

  2. Hacer conscientes nuestras preocupaciones. No es útil preocuparse por algo que aún no ha pasado.

  3. Reconocer los problema. Asumirlos como parte de la vida.


Al reconocer o aprender de las situaciones creamos nuevas conexiones neuronales que modifican nuestro cerebro, lo que nos convierte en agentes activos de nuestro propio bienestar.


Cuando la ansiedad se excede de su funcionamiento adaptativo es cuando se crea el conflicto y se vuelve en contra de nuestro funcionamiento, ahí es donde surge el problema y la ansiedad deja de ser nuestra aliada para ser nuestra adversaria.



Ocultar o reprimir la ansiedad produce, de hecho, más ansiedad -Scott Stossel-

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